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Cómo calcular la carga térmica necesaria de su sistema de aire acondicionado

Al mudarse a una casa renovada o incluso de nueva construcción, los propietarios suelen estar muy nerviosos. Coordinar los plazos con los contratistas para la obra final, subestimar los costos totales de financiamiento o vivir temporalmente en la obra: para muchas parejas y familias, estas situaciones ponen a prueba su resistencia al estrés. En el sentido más literal de la palabra, es importante mantener la calma si la nueva casa también estará equipada con un sistema de aire acondicionado del tamaño adecuado en el futuro. Por eso, nuestra calculadora ofrece una herramienta sencilla para dimensionar su nuevo sistema de aire acondicionado.

An outdoor air conditioning unit with a built-in fan stands on a foundation in front of the wall of a building.

En este artículo también aclaramos toda la información básica relevante para usted:

✔ ¿Qué factores influyen en la capacidad de refrigeración necesaria?
✔ En este artículo, también te explicamos toda la información básica relevante: ¿Qué hay detrás del acrónimo "BTU"?
✔ En este artículo, también te explicamos toda la información básica relevante: Cómo diseñar correctamente un sistema de aire acondicionado en teoría, incluyendo fórmulas y ejemplos de cálculo.
✔ Si es recomendable encargar el cálculo a un especialista y cuándo.
✔ Las posibles consecuencias de un dimensionamiento incorrecto del sistema de aire acondicionado.

¿Cuánta carga térmica requiere su habitación?

Simplemente ingrese los datos clave en la herramienta y calculará la capacidad de enfriamiento recomendada para su habitación.

Quais fatores influenciam a carga térmica necessária?

Influencias arquitectónicas

La calidad y el tipo de aislamiento de un edificio tienen una influencia directa en su comportamiento de calefacción y refrigeración; esto se tiene en cuenta al calcular la capacidad de refrigeración requerida.

Las ventanas de suelo a techo o las ventanas grandes iluminan y calientan las habitaciones en verano, especialmente si no tienen acristalamiento con aislamiento térmico. Por lo tanto, se debe tener en cuenta la orientación de las ventanas (por ejemplo, en la cara sur del edificio), así como si y cuándo están sombreadas por salientes de edificios vecinos o por persianas o estores durante el día. La construcción del edificio, por ejemplo, en forma del grosor de las paredes exteriores, también juega un papel. Las paredes de una casa de construcción sólida, por ejemplo, se calientan mucho más lentamente que las de una casa de construcción ligera.

Las habitaciones con techos altos (por ejemplo, en edificios antiguos) contienen un mayor volumen de aire que necesita ser enfriado. Grandes volúmenes de aire, a su vez, requieren una circulación suficiente. Estos aspectos también se tienen en cuenta al seleccionar un sistema de aire acondicionado profesional.

Finalmente, se debe analizar la distribución del edificio. Una planta abierta puede ser más fácil de enfriar, siempre que el aire de la habitación pueda moverse o distribuirse libremente. Una gran cantidad de habitaciones pequeñas o numerosas áreas angulares podrían requerir el uso de varias unidades de refrigeración pequeñas o incluso llevar a considerar una solución centralizada.

Influências ambientais

Estos incluyen, sobre todo, las condiciones climáticas regionales. La temperatura y la humedad exteriores desempeñan un papel decisivo en el diseño del sistema de aire acondicionado. Los climas cálidos y húmedos requieren una capacidad de refrigeración significativamente mayor.

Si el edificio está ubicado en una zona con mala circulación de aire, esto puede provocar una mayor acumulación de calor. En zonas urbanas densamente urbanizadas, el sellado de superficies con hormigón también puede resultar en una temperatura ambiente de 5 a 10 grados Celsius más alta que en zonas rurales con condiciones climáticas similares.

¿Le parece plausible todo esto? Sí. Pero ¿cómo utilizamos estos aspectos más cualitativos para obtener un punto de referencia que permita preseleccionar los sistemas de aire acondicionado adecuados? Para ello, primero debemos comprender los principales indicadores y variables relevantes.

El concepto de la Unidad Térmica Británica

Antes de ilustrar diversos enfoques de cálculo para ejemplos de espacios habitables individuales, hagamos un breve desvío para analizar el indicador clave más importante en este contexto.

¿Qué es una unidad térmica británica (BTU)?

BTU es una unidad de medida tradicional comúnmente utilizada en EE. UU. y el Reino Unido. Un BTU indica la cantidad de energía térmica necesaria para elevar la temperatura de una libra de agua en exactamente un grado Fahrenheit (a presión constante). Esto suele requerir 1055 julios. Este indicador clave se remonta al siglo XIX y se introdujo como parte de la disciplina científica de la termodinámica.

La unidad BTU por hora (BTU/h) se utiliza a menudo para indicar la capacidad de refrigeración (por ejemplo, en sistemas de aire acondicionado). Sin embargo, en Europa existe una tendencia creciente a convertir esta unidad a kilovatios (kW), que es más familiar para los consumidores:

1 BTU/h ≈ 0,000293 kW

Diferencia en relación con el EER

Otro parámetro que seguramente encontrará al seleccionar la capacidad de refrigeración de un aire acondicionado es el EER. El acrónimo significa "Índice de Eficiencia Energética" e indica la eficiencia de las unidades de aire acondicionado y los dispositivos de refrigeración en condiciones estandarizadas. Refleja la relación entre la capacidad de refrigeración (medida, por ejemplo, en BTU/h) y el consumo de energía (en vatios (W) o kilovatios (kW)). Por lo tanto, si compara dos unidades de aire acondicionado con un consumo energético similar, la que tenga el valor EER más alto utilizará la energía eléctrica consumida de forma más eficiente para refrigerar el ambiente. En otras palabras, funcionará de forma más eficiente.

Fórmula de cálculo para estimar la capacidad de refrigeración requerida.

El dimensionamiento del aire acondicionado, también conocido como "dimensionamiento" en contextos profesionales, se puede ilustrar rápidamente utilizando el concepto de BTU mediante una sencilla fórmula de cálculo. El objetivo de la fórmula es estimar la "carga térmica" de su entorno. Funciona de la siguiente manera:

Superficie x factor de carga térmica = valor requerido en kW por hora

Las variables explicadas anteriormente (valores de aislamiento, área de ventanas, etc.) se consideran como el factor de carga térmica en el modelo. Generalmente, se asume un valor de 0,063 a 0,094 kW por metro cuadrado para condiciones residenciales típicas. Sin embargo, este valor debe ajustarse según las condiciones reales de la ubicación.

La diferencia entre "carga térmica" y "carga de refrigeración"

Los términos "carga térmica" y "carga de refrigeración" se utilizan a menudo como sinónimos, aunque, en sentido estricto, esto no es correcto.

La carga térmica representa la cantidad total de calor generada en un ambiente por:

✔ Fuentes de calor internas (p. ej., ocupantes o electrodomésticos)

✔ Fuentes de calor externas (p. ej., luz solar o transferencia de calor)

✔ Infiltración de calor (como el aire caliente del exterior que entra en el interior del edificio).

Por lo tanto, indica la cantidad de calor presente en un ambiente o que fluye continuamente hacia él.

La carga de refrigeración, por otro lado, se refiere a la cantidad de calor que debe eliminar un sistema de aire acondicionado para mantener la temperatura ambiente deseada.

En sentido estricto, esto marca la diferencia porque la carga de refrigeración puede ser menor que la carga térmica. Esto ocurre, por ejemplo, cuando algunas fuentes de calor no afectan la temperatura ambiente inmediatamente, sino con un retraso. Este es el caso, por ejemplo, del almacenamiento de calor en las paredes.

El cálculo de la carga térmica generalmente tiene en cuenta factores adicionales, como la circulación del aire o la eficiencia de un sistema de aire acondicionado.

Cálculo paso a paso con un ejemplo específico.

Paso 1: Determinar el área

Para ello, multiplicamos el largo por el ancho de la habitación a refrigerar y obtenemos el área de la habitación a determinar, medida en metros cuadrados (m²).
Ejemplo: La habitación mide 8 m de largo y 5 m de ancho, por lo que su área es:
8 m * 5 m = 40 m².

Paso 2: Ajuste del factor de carga de refrigeración

Como se mencionó anteriormente, para espacios residenciales "normales", se utiliza un valor de 0,063 a 0,094 kW por metro cuadrado para el cálculo. Para otras divisiones, el ajuste se realiza de la siguiente manera:

✔Cocinas: 0,126 a 0,157 kW por m²

✔Oficinas y espacios comerciales: 0,094 a 0,126 kW por m²

Ejemplo: El área calculada en el paso 1 corresponde a un espacio residencial común. Por lo tanto, utilizamos un factor de carga térmica de 0,063 por metro cuadrado por hora. Nuestro espacio habitable de 40 m² produce, por lo tanto, una carga térmica de aproximadamente 2,52 kW por hora.

Se consideran otros factores con base en la siguiente información:

✔La exposición de ventanas orientadas al sur o la luz solar intensa aumentan el valor de BTU entre un 10 % y un 20 %.

✔Cada persona presente permanentemente en la habitación emite entre 0,080 y 0,120 kW de energía. ✔Los electrodomésticos que generan calor (ordenadores, impresoras) aumentan aún más la carga térmica.

Ejemplo: Normalmente hay dos personas en la sala de estar. Por lo tanto, añadimos 2 * 0,100 kW a la carga térmica ya calculada de 2,52 kW por hora, lo que da como resultado 2,72 kW/h. Este valor representa la carga térmica total que debe suministrar continuamente el sistema de aire acondicionado en la habitación de la etapa 1, considerando la presencia de dos personas en el ambiente. Alternativamente, se puede decir que las condiciones requieren una capacidad de refrigeración nominal de 2,72 kW/h.

Paso 3: Determinar el consumo de energía necesario para refrigeración.

En Europa, la mayoría de los fabricantes de aire acondicionado especifican el consumo de energía de sus unidades en kW. Este valor se puede determinar a partir de la carga de refrigeración ya calculada y el valor EER mencionado anteriormente, de la siguiente manera:

Consumo de energía (en kW/h) = carga de refrigeración (en kW/h) / EER

Sin embargo, el valor EER se determina en condiciones de laboratorio. Por esta razón, los fabricantes de aire acondicionado también especifican el valor SEER (índice de eficiencia energética estacional de un aire acondicionado), además del valor EER o en sustitución de este. Esto proporciona a los usuarios finales una evaluación más realista de la eficiencia de su aire acondicionado para las condiciones climáticas locales.

Ejemplo: Suponiendo que su nuevo aire acondicionado tiene un valor SEER de 7,4, necesita el siguiente consumo de energía para la carga de refrigeración de 2,72 kW/h determinada anteriormente: 2,72 kW/h (carga de refrigeración) / 7,4 (SEER) = 0,367 kW/h. Por lo tanto, si enciende este aire acondicionado durante 5 horas en las condiciones especificadas, consumirá aproximadamente 5 * 0,367 kW/h = 1,835 kWh de electricidad para cumplir con la carga de enfriamiento de 2,72 kW/h * 5 = 13,6 kWh.

¿Debe dejarse el cálculo de la producción necesaria en manos de un especialista?

Como se demostró en la sección anterior, puede realizar fácilmente un cálculo aproximado de la capacidad de refrigeración necesaria. Esto también es una buena preparación para las conversaciones con un especialista en aire acondicionado. Sin embargo, recomendamos que su cálculo sea validado por expertos cualificados. Las siguientes razones justifican este enfoque:

1. Complejidad de los cálculos: Los expertos pueden utilizar software que realmente incluye todas las variables en el modelo de cálculo.

2. Conocimientos especializados: Los especialistas en climatización (HVAC) están familiarizados con muchas de las últimas tecnologías y productos, y poseen conocimientos y experiencia en técnicas de instalación comunes. Esto puede beneficiar el rendimiento y la durabilidad de su nuevo sistema de aire acondicionado.

3. Cumplimiento de las normas: Al inspeccionar su propiedad, los instaladores profesionales identificarán las normas aplicables (por ejemplo, las relativas a la posible contaminación acústica para sus vecinos) y las tendrán en cuenta al seleccionar un sistema.

En resumen, contratar a un profesional siempre es una inversión rentable en términos de comodidad, eficiencia, costes a largo plazo y posibles consecuencias legales.

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¿Vale la pena conocer la capacidad y eficiencia de enfriamiento de un dispositivo?

Cálculos, consultas con especialistas… sin duda, todo esto parece laborioso. Sin embargo, para asegurarse de no comprar un aire acondicionado que consuma demasiada energía o un sistema que no ofrezca suficiente capacidad de refrigeración o calefacción, un aire acondicionado eficiente siempre debe ser diseñado por una empresa especializada.

Así que, ¿por qué no usa nuestra calculadora Bosch y las fórmulas proporcionadas anteriormente para calcular las necesidades de aire acondicionado de su propiedad? Luego, compare los valores calculados con los productos Bosch.

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